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ago 19 2009

Afganistán, un juguete roto

Stefan Nikolaev |  Asia | 19 de agosto de 2009

Afganistán, un juguete roto

 

Afganistán lleva más de 35 años en guerra. Bien por sus luchas internas bien por la intervención exterior de las grandes potencias el país afgano no ha podido disfrutar ni de un suspiro de paz ni de cierto grado de estabilidad. Esto unido a la pobreza extrema de su población, la creciente inseguridad, el dominio de los narcotraficantes y los señores de la guerra hace que Afganistán el lugar más desgraciado de la tierra.

El conflicto actual
El gobierno taliban que había conseguido el control casi total sobre el país a inicios del año 2000 fue derrocado en 2001 tras la invasión de la OTAN abanderada por Estados Unidos. Los americanos organizaron la invasión como respuesta a los ataques de Al Qaeda del 11S. Con ello comenzó una dura y larga “guerra contra el terrorismo” que sigue hasta hoy y que es imposible aventurar cuando y como acabará.

Hay en este momento más de 55.000 soldados desplegados en tierras afganas de unos 40 países a la cabeza de los que están Estados Unidos con 23.000 soldados, Reino Unido con unos 9.000, Alemania con casi 3.500 y Francia y Canadá con casi 3.000. Las bajas en los últimos meses se han disparado debido a una gran ofensiva al sur del país junto a la frontera con Pakistán donde los insurgentes son especialmente fuertes.

Ficha de AfganistánEl conflicto parece no terminarse nunca y Estados Unidos está pidiendo a sus aliados un mayor esfuerzo llevando más soldados. Sin embargo, la opinión pública de algunos de ellos como Reino Unido parece responder de una forma cada vez más negativa y si algunos líderes políticos deciden llevar más soldados y las bajas siguen aumentando el precio político podría ser demasiado alto.

Luchas, intereses y relaciones internacionales en Afganistán
Afganistán siempre ha sido un país en medio de muchos intereses, complicadas relaciones, luchas religiosas, tribales y locales. En el pasado se acordó entre las grandes potencias no utilizar la debilidad del país para luchar entre ellos, sin embargo, esto no ocurre hoy día.

En Afganistán se juntan la lucha de Estados Unidos contra el terrorismo, la pugna por el control en la zona central de Asía y sus recursos naturales entre Rusia y Estados Unidos, el conflicto entre suníes y chiíes, la lucha entre India y Pakistán, el conflicto entre Estados Unidos e Irán y no nos olvidamos de que Afganistán es el mayor productor de opio con todo lo que puede generar este hecho.

La población, ese factor clave
“La condición sine qua non de la victoria de la guerra moderna es el apoyo incondicional de la población” (Roger Rinquier). La población es el centro de gravedad de cualquier conflicto. En función de lo que la gente haga, diga y piense dependerá gran parte del futuro del país. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja.

En Afganistán la población está dividida por diversas etnias con diferentes lenguas. Todos son musulmanes, aunque un 80 por ciento son sunníes y un 17 por ciento chiíes. El analfabetismo es altísimo. Más del 70 por ciento de la gente vive en zonas rurales y estamos hablando de un país con un 75% de su territorio ocupado por montañas.

La esperanza de vida es muy baja, está en 44 años, un indicador de que la mayor parte de la población nunca ha vivido en una época de paz. Y la última vez que hubo cierta estabilidad fue en la monarquía del Zahir Shah entre 1933 y 1973. Una estabilidad basada sobretodo en una población desarmada, desmovilizada y aislada sin organización política.

La inseguridad
Uno de los mayores problemas percibidos en este momento por la población es la creciente inseguridad. Casi el 50 por ciento de los afganos identifica como mayor problema del país factores directa o indirectamente relacionados con la inseguridad.

El funcionamiento de la policía y el ejercito es muy diferente para cada región y la percepción de la gente es muy distinta en función de en que zona del país viven.  De  modo que la corrupción y la incapacidad son en algunos sitios algo habitual mientras en otros los mismos cuerpos de seguridad se muestran mucho más eficaces.

Algunos de los principales problemas a los que se enfrenta Afganistán además de los ataques y atentados de la insurgencia son el tráfico de drogas, el contrabando de madera, el contrabando de piedras preciosas y las milicias de los señores de la guerra.

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