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feb 09 2010

La ‘Revolución Naranja’ en coma

Ignacio Rubio | Europa | 9 de febrero de 2010

La ‘Revolución Naranja’ en coma

 

Era el año 2004 cuando un amplio sector de la ciudadanía ucraniana se echó a la calle para protestar contra lo que consideraron un fraude electoral en las elecciones presidenciales. Por aquel entonces, Viktor Yushenko comandaba un escuadrón cívico que se vertebró a través de huelgas, manifiestaciones y mítines. Enfrente estaba el oficialista y pro-ruso Viktor Yanukovich. La semilla de las protestas brotó en la Plaza de la Independencia de Kiev y pronto se extendió por diferentes ciudades del país.

En ese contexto, Yulila Tymoshenko se unió a Yanukovich y la alternancia política parecía ganar músculo. Finalmente, el 3 de diciembre de ese año 2004 el Tribunal Supremo admite que en los comicios hubo tal número de irregularidades que no se podía saber a ciencia cierta cuál era el resultado real de las elecciones. Este fue el paso definitivo para que el 26 de diciembre se celebrara una nueva llamada a las urnas en las que Yushenko gana y designa a Yulila Tymoshenko como primera ministra del país. La ‘Revolución Naranja’ había ganado.

Poco más de cinco años después, lo que en un primer momento fue un movimiento nacido de la ciudadanía se ha diluido o, al menos, ya no es tan fuerte en las urnas a tenor de los resultados. Ayer se celebraron elecciones presidenciales y la oposición ganó. Frente a frente dos antiguos rivales y dos formas distintas de ver Ucrania en el panorama internacional: Tymoshenko y Yanukovich. La primera ministra, pro-occidental y abierta al diálogo con la UE; el segundo, pro-ruso y partidario de estrechar lazos con el Kremlin . En este sentido, cada uno de ellos lidera el favor de un número de regiones que muestran una atmósfera de división interna ya que el norte y oeste son favorables a la primera ministra, mientras que el este y el sur creen en el Partido de las Regiones de Yanukovich.

Con una derrota que escuece, Yulila Tymoshenko ha declarado que van a luchar por el recuento de cada voto, a pesar de que la Comisión Electoral Central ha avalado unos resultados que desbancan del poder a los protagonistas de la ‘Revolución Naranja’. Por ahora no se plantea una movilización en las calles y, por ello, los pro-occidentales han decidido dar batalla a través de la acción judicial. De hecho, quienes sí tienen decidido mostrar su influencia en los ciudadanos son los ganadores de las elecciones que van a concentrarse frente a la sede de la Comisión Central Electora. De esta manera, parece ser que aquella ilusión que nació en las frías calles de Kiev se diluye y se queda en coma. No escribamos la esquela porque ese movimiento no está muerto. Es cierto que no ha podido superar el constante desgaste que ha sufrido un gobierno que no ha sabido erradicar la corrupción existente en la administraciones nacionales y regionales. Además, la crisis económica podría haber propiciado el ascenso de Yanukovich.

Eso sí, algo queda claro: toca esperar a ver cuáles pueden ser los movimientos políticos que se desarrollen en las siguientes semanas. Tymoshenko tiene decidido inundar los juzgados con demandas y alterar significativamente el recuento oficial. Sólo de este modo podría conseguir un grado de maniobra que le permitiera potenciar una coalición con algunos partidos menores y así no perder poder en otras administraciones. Sólo así podría mostrar un contrapeso al poder de Yanukovich aunque esas estratagemas no respondieran a ese espíritu que nació en un frío mes de diciembre.

 

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